Unas vacaciones turbadoras

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Llevaban tiempo dando vueltas a la idea de alquilar en verano una casa rural en Extremadura y pasar allí todo el mes de vacaciones. Después de consultar en varias agencias y mirar en Internet se decidieron por Hervás, un hermoso pueblo en el norte de Cáceres con un pasado judío, un clima cálido y rodeado de increíbles paisajes naturales. Era exactamente lo que Ernesto y Genoveva estaban buscando. Después de cinco horas de viaje llegaron al pueblo sobre las nueve y media de la noche. La casa estaba situada a las afueras del pueblo. Mientras bajaban las maletas del coche notaron que alguien les observaba desde la casa de al lado. Abrieron la puerta y lo primero que vieron fue un cartel escrito a mano que ponía……

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“NO SABÉIS DONDE OS

“NO SABÉIS DONDE OS HABÉIS METIDO”. Genoveva volvió a leer el cartel y le dijo a Ernesto “¿Pero has visto lo que pone aquí?”. Él se acercó al papel escrito y lo rompió. “Esto son tonterías de algún crío, no te preocupes cariño y vamos a disfrutar de nuestras vacaciones”. Se olvidaron del tema, aparentemente, y se dispusieron a abrir las maletas para colocar la ropa en los armarios. Mientras Genoveva salió a buscar en el coche un bolso que había olvidado, Ernesto abrió el armario del dormitorio y al mirar observó que había una camisa blanca colgada de una percha con algo que sobresalía dentro del bolsillo. Dudó un poco antes de meter la mano en el bolsillo, pero al final se decidió y asombrado descubrió……

Un pequeño ratón blanco.

Un pequeño ratón blanco. Estaba medio dormido. Se desperezó, movió la boca, estiró los brazos y de pronto habló.

¿Quiénes sois?

¿Quienes sois? dijo con voz aguda mientras se colocaba unas pequeñas gafas de alambre.

Somos una familia que

Somos una familia que quieres pasar unas vacaciones tranquilas y que tenemos una peculiaridad, comemos ratones!!! y se zampó al ratón de un bocado con gafas y todo.
¡Ernestoooo! llegó el grito desde fuera, ¿que haces hablando solo?.
Nada solo tarareaba una canción. Mintió Ernesto mientras limpiaba de su boca los últimos rastros del ratóncillo. A esto es lo que se le llama no tener pelos en la lengua, pensó.
Entró Genoveva en el dormitorio "Vamos a cenar, que yo ya tengo hambre y nos hemos metido un buen viaje", "pues no se porqué, pero a mi se me ha quitado el apetito" responde Ernesto con media sonrisa en la cara.
Que agustito vamos a estar aquí, sin ruidos y en un sitio tan bonito. dijo

Dashummel...

Dashummel, luego de presenciar el cruel destino de su amigo, no daba crédito a la reacción de ese ser humano. Creyó estar soñando y que ese sueño lo obligaba en ese mismo momento a buscar un lugar oscuro y a buen reparo. No dudó y corrió hacia el hueco labrado en la pared posterior de aquel mueble. El corazón le latía con demasiada velocidad pensó, pero sus patitas eran más rápidas aún.
Era evidente que ese hombre no lo había visto. Nada se interpuso en su carrera y nadie parecía estar a punto de engullírselo de momento.
No lo podía creer. Recordaba la cara desesperada de Ziguere y la forma en que desaparecía su gris cola entre los dientes de esa bestia. Echaría de menos a su compañero.
Reco

Es que hay que tener cuidado

Es que hay que tener cuidado con las compañías

y en ese momento alguien

y en ese momento alguien llamó a la puerta. Ernesto abrió la puerta y...

Apareció un paisano y le dijo:

Me imagino que es vd.el que a alquilado la casa.Mire yo me encargo de hacer algunos arreglos pequeños y recados para la casa.Por cierto la tv.se la traeré mañana pues tiene una pequeña avería.Mire le dijo Ernesto:Ami lo que realmente me gusta son los ratones blancos con gafas.Bueno dijo el lugareño:Aquí lo que nos gustan son los lagartos,ranas y esas cosas,pero como están prohibidos nos entretenemos escuchando un programa de música de los 50,60y70 de Dua Dua.Se llama Camina y no corras,que aparte de escuchar ese tipo de música te cuentan toda la historia de los que la hicieron.Ahora si lo que le gusta es el Flamenco escuche:Entre palos y quejio.¡Ah en Canal Extremadura Radio.Y se marchó

Cuando Ernesto entró de nuevo.

Escuchó que sonaba un aparato de radio que decia:Canal Extremadura radio está vd. en el programa,Camina pero no corras.Cuando empezó a sonar una versión de los Play Boys.Se trataba del Twist del principio de los 60 o finales de los años 50:Spiri González.
Pero su verdadera sorpresa,fué cuando vió a Genoveva que empezaba a bailar ese Twist con Dashummel.Eso sí el Ratón iba todo de negro por el luto de su amigo Zigueré.
A Genoveva se la notaba que estaba disfrutando con Dashummel.Él aunque no lo aparentaba estaba pensando en como vengar a su amigo del alma.
Ernesto al verlos empezó a sentir celos de Dashummel,pero también se dió cuenta de que aunque no tenía gafas era un ratón blanco.

Las pastillas

Y entonces Genoveva le dijo a Ernesto: "Cuantas veces tengo que decirte que no tomes tantas pastillas juntas". A lo que Ernesto respondió: "Te juro amor mío que hace una semana que no tomo ni una pastilla, créeme amor". Genoveva se quedó pensativa y preocupada. Buscó el teléfono móvil en el bolso y al ir a marcar un número comprobó que no había cobertura. "No puede ser" pensó, hace un rato le había llamado su madre por teléfono. Mientras ella pensaba, Ernesto salió a la calle y en la puerta encontró...

un sobre

un sobre, un sobre de color negro, bien cerrado pero con unas manchas rojas, de un rojo como la sangre. Ernesto pasó el sobre de su mano derecha a la izquierda y miró las mano, entre los dedos, incluso debajo de cada uña. Volvió el sobre a su mano derecha y observó la izquierda, no vio ninguna mancha de sangre, pero se dio cuenta de que entre el dedo pulgar y el dedo índice tenía tres pelos blancos, con el índice de la mano derecha intentó despegarlos, pero no pudo. Ernesto sujetó la carta con los dientes y cuando estaba tirando de los pelos cayeron dos gotas de sangre en su mano derecha.

Asustado, dejó caer el

Asustado, dejó caer el sobre al suelo e intentó limpiarse en la camisa, tras la mirada punzante del lugareño, que aún continuaba observándoles desde la casa de al lado. En un intento de disimulo, cogió de nuevo el papel negro para ver lo que contenía y nervioso, corrió a buscar a Genoveva.
¡Estos forasteros de hoy en día son muy raros, Mercedes! Anunciaba Don Fulgencio a su mujer mientras miraba a los nuevos vecinos tras los cristales. Son distantes y fríos, añadía mientras expulsaba el humo de su pipa. Pero aún así, Mercedes querida, he de ir a hablar con ellos y avisarles cuanto antes de...

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